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jueves, 4 de noviembre de 2010

Anatomia de los animales y las mascotas

La anatomia es la ciencia que estudia la forma, situación, disposición, volumen, y estructura de los órganos que constituyen los seres organizados. En otras palabras, es la ciencia que describe la forma y estructura de los organismos



La investigación anatomica de los animales se basa principalmente en su disección y la observación precisa delas estructuras que lo conforman, su situación y la relación con otros órganos en cuanto a ubicación se refiere.

El estudio anatómico de las distintas especies animales para conocer sus similitudes y diferencias se conoce como Anatomia comparada.

La finalidad de realizar este tipo de estudios parte de la necesidad del hombre de averiguar los aspectos evolutivos de las distintas especies, de tal manera que tomando como base la anatomia humana se empezarón a realizar estudios en animales en el siglo XVIII.

Hoy en día, aunque se siguen ralizando estudios e investigaciones respecto al tema, se cuenta con una detallada descripción de los órganos de las distintas especies animales, de su estructura, su ubicación, situación y funcionamiento.


Osteologia Estudio de los huesos de los animales

Artrologia Estudio de las articulaciones de los animales

Miologia Estudio de los musculos de los animales
Cabeza Estudio de los huesos articulaciones y musculos de la cabeza

Columna vertebral Estudio de las vertebras y sus articulaciones

Tronco o torax Estudio de los huesos articulaciones y musculos de torax

Miembro anterior Estudio de los huesos articulaciones y musculos del miembro anterior

Miembro posterior Estudio de los huesos articulaciones y musculos del miembro posterior

Aparato digestivo Estudio anatomico del aparato digestivo

Aparato urogenital Estudio anatomico de los órganos uro - genitales

Sistema respiratorio Estudio anatomico de los órganos de la respiración

Sistema circulatorio Estudio del corazón y los vasos.

EL SISTEMA CIRCULATORIO

El sistema circulatorio es un conjunto de vasos, arterias, venas, capilares sanguíneos, vasos linfáticos, y un órgano impulsor: el corazón. Sus funciones son las de realizar la circulación de los líquidos internos (sangre y linfa), llevando a las células el oxígeno y sustancias necesarias para el metabolismo, recogiendo a su vez los productos de desecho. Además, también interviene en el mantenimiento del equilibrio iónico, la distribución de vitaminas y hormonas, la regulación hídrica de los tejidos, y la defensa frente a las agresiones infecciosas externas.

El sistema circulatorio es cerrado en los humanos, es decir, circula siempre por el interior de vasos sanguíneos (arterias y venas). En muchos animales este sistema es abierto (la sangre encharca directamente los tejidos).

El corazón



En los animales, en general, el sistema circulatorio consta de un órgano impulsor único o múltiple (el corazón), el cual propulsa la sangre describiendo ciclos completos; en otros casos simplemente se limita a realizar un movimiento de vaivén de la sangre. animales que tienen corazón son, por ejemplo, los moluscos, artrópodos y vertebrados. El corazón es, en los animales inferiores, una simple dilatación de un vaso; en los animales superiores suele ser musculoso, contráctil y con dos, tres o incluso cuatro cavidades (como en los humanos), son las llamadas aurículas y ventrículos.



Definición y funcionamiento general


El corazón de los humanos es un músculo hueco, con forma de cono invertido y la punta ligeramente inclinada hacia la izquierda; tiene un peso aproximado de 300 gramos. Se sitúa en la cavidad torácica, entre los pulmones, y está dividido en dos aurículas y dos ventrículos; cada aurícula se comunica con el ventrículo de su mismo lado. En la aurícula izquierda entra la sangre oxigenada procedente de los pulmones, siendo enviada al ventrículo izquierdo para ser impulsada a las arterias.

Cuando la sangre recorre todo el cuerpo se va convirtiendo en venosa (recoge los desechos) y retorna por las venas a la aurícula derecha, de aquí al ventrículo derecho, y finalmente a los pulmones donde se oxigena de nuevo para iniciar otro ciclo. Todo este proceso requiere que exista una circulación sanguínea, por ello el corazón realiza una serie de movimientos de dilatación o relajación (diástole) y contracción (sístole).

Tejidos cardíacos

El corazón tiene tres capas de tejidos que son, comenzando desde su interior, el pericardio, miocardio y endocardio.
- El pericardio es una cubierta fibrosa de doble capa, con la cara inferior revestida de una membrana serosa (epicardio) que envuelve el corazón, y que en su interior acoge el líquido pericárdico.
- El miocardio es el tejido muscular del corazón, encargado de la contracción, situado entre el epicardio y el endocardio. Las fibras miocárdicas presentan un disposición particular, que permiten durante la contracción (sístole) la expulsión de la sangre ventricular a través de las válvulas hacia las arterias aorta y pulmonar.
- El endocardio es una membrana de tejido epitelial plano que tapiza las cavidades del corazón y del aparato valvular, y continúa en los vasos sanguíneos que salen y van a parar al corazón. Su misión es impedir que la sangre se coagule en el interior del corazón.

Cavidades y válvulas auriculoventriculares


El corazón humano está dividido en dos mitades independientes que albergan las cavidades auriculoventriculares: la parte izquierda bombea sangre a todo el organismo, y la derecha lo hace sólo hacia los pulmones. Cada una de estas partes consta de una aurícula y un ventrículo comunicados entre sí mediante las válvulas auriculoventriculares. La válvula del lado derecho, es decir, la situada entre la aurícula y el ventrículo derechos, se llama tricúspide, en referencia a que está compuesta por tres láminas terminadas en tres cúspides o puntas.

La válvula del lado izquierdo, es decir, la que está entre la aurícula y ventrículo izquierdos, se llama bicúspide, porque posee dos láminas; también se llama válvula mitral, en referencia a que tiene forma semejante al de una mitra. Las láminas valvulares están sujetas a las paredes interventriculares mediante fibras tendinosas. El cierre y apertura de las válvulas se realiza en función de las contracciones del corazón, dejando pasar la sangre de las aurículas a los ventrículos.

Ciclo cardíaco


El latido cardiaco es el resultado del ciclo de sístoles (contracciones) y diástoles (relajaciones) alternativos de las cámaras del corazón. Este latido tiene una duración aproximada de 0,8 segundos. Durante la sístole auricular, que dura unos 0,15 segundos, las dos aurículas se contraen para impulsar la sangre a los ventrículos, los cuales están en ese momento en la fase de diástole ventricular (relajados). En esos instantes las venas que entran en el corazón están cerradas, evitándose así que la sangre retroceda. Durante la sístole ventricular, que dura una 0,3 segundos, los ventrículos se contraen para expulsar la sangre hacia las arterias; en ese momento las aurículas están en la fase de diástole auricular (relajadas), y las válvulas bicúspide y tricúspide se cierran para evitar que la sangre retroceda hacia ellas. Finalmente, se produce una fase de relajación de las aurículas y ventrículos (diástole general) que dura unos 0,4 segundos, a partir de la cual se iniciará un nuevo ciclo.

Estímulo y ritmo cardíaco


El corazón regula las contracciones mediante un exclusivo sistema de tejido nervioso, el tejido nodal, que se localiza en varias zonas del miocardio. El estímulo nervioso que propicia el latido se inicia en el llamado nódulo senoauricular (marcapasos del corazón), localizado en la aurícula derecha, en la base de la vena cava superior. A través de la pared auricular, el estímulo llega al nódulo auriculoventricular, localizado en la base del tabique interauricular, continúa por el fascículo de His, se ramifica en dos a ambos lados del tabique interventricular, y se distribuye finalmente al miocardio de ambos ventrículos a través de las fibras de Purkinje. El ritmo cardíaco es normalmente de 60-70 latidos por minuto, pero puede verse alterado (acelerado o retardado) a través del sistema nervioso simpático y parasimpático, por la acción de centros localizados en la médula espinal y el bulbo raquídeo.

Con un fonendoscopio aplicado al pecho se pueden escuchar e identificar los sonidos producidos por el corazón durante las distintas fases de contracción y relajación. El ruido de la contracción indica que se manifiesta la sístole ventricular, es un sonido más largo y menos perceptible que la diástole, y en la cual se produce una tensión de la musculatura. Por su parte, en la diástole se percibe un sonido más corto y claro, indicativo de que se cierran las válvulas de las arterias aorta y pulmonar. El médico o cardiólogo puede detectar algunas lesiones del corazón con sólo escuchar estos sonidos; por ejemplo, si las válvulas no efectúan sus funciones de apertura y cierre con normalidad, se manifiestan unos ruidos característicos en forma de "soplos" cardiacos.

Arterias


Las arterias son los vasos sanguíneos de consistencia membranosa y elástica por los que circula y se distribuye la sangre que lanza el corazón al contraerse los ventrículos. Son los vasos que poseen la pared más gruesa, la cual consta de tres capas: la interna, o íntima, formada por endofelio; una media dotada de numerosas células de fibras elásticas y musculatura lisa; y una externa o adventicia, compuesta de fibras elásticas y de colágeno.

La arteria principal en el cuerpo humano es la aorta. De ella nacen todas las demás arterias, excepto la pulmonar, que aunque se identifica como una arteria en realidad conduce sangre venosa del ventrículo derecho a los pulmones. Desde su nacimiento, la aorta forma una porción ascendente de la que parten las arterias coronarias derecha e izquierda, que irrigan el músculo cardíaco.

De otra porción incurvada atrás y a la izquierda de la aorta (el cayado aórtico), nacen las braquicefálicas (relativas a los brazos y la cabeza) cuyas divisiones, las carótidas y subclavias, llevan la sangre a la cabeza, cuello y miembros superiores. La carótida derecha sale de la arteria subclavia derecha y se divide en dos ramas, una externa que riega la cara y superficie de la cabeza, y otra interna que va al encéfalo La carótida izquierda parte en la zona superior del cayado aórtico y se divide igualmente en dos ramas simétricas a las de la región derecha. Las arterias sublcavias salen de la parte superior de la aorta y riegan las extremidades superiores.

De una porción final de la aorta, descendente, que se divide en dos segmentos, torácico y abdominal, por encima y debajo del diafragma respectivamente, parten las arterias bronquiales, intercostales, esofágica y diafragmática, en su parte torácica; y la hepática, coronaria, estomáquica, esplénica, renales, y otras, en su porción abdominal.

Finalmente, por encima de la pelvis se originan y bifurcan las ilíacas, tanto internas como externas, las cuales irrigan los órganos pelvianos y miembros inferiores.



Venas


Las venas son los vasos sanguíneos que, partiendo de la unión de los capilares de los diferentes órganos y tejidos, devuelven la sangre al corazón. Aunque presentan las mismas capas que las arterias, éstas son en realidad mucho más finas, especialmente la capa muscular, debido a que la sangre regresa al corazón a una presión menor.

Las venas poseen en su mayoría a lo largo de su recorrido, especialmente en las extremidades inferiores, unas válvulas o pliegues valvulares en forma de nido de golondrina, que impiden el reflujo de la sangre, es decir, no permiten que la sangre pueda retroceder.

Las venas pueden ser superficiales y profundas. En este caso acompañan a las arterias, y suele haber dos venas por cada arteria. La venas más importante en el cuerpo humano son las venas cavas. Son dos: una superior que recoge la sangre de la mitad superior del cuerpo (extremidades torácicas, cuello y cabeza), y otra inferior que la recoge de los órganos situados por debajo del diafragma (abdomen y extremidades inferiores). Ambas venas desembocan en la aurícula derecha.

- La vena porta está formada por la reunión de las venas procedentes del intestino, estómago y bazo, que una vez capilarizada de nuevo llega y riega el hígado.
- Las venas pulmonares recogen y transportan la sangre oxigenada en los pulmones hasta la aurícula izquierda. A diferencia de las otras venas, éstas transportan sangre arterial en vez de venosa.
- Las subclavias, llamadas así porque están situadas debajo de las clavículas, recogen la sangre venosa de las extremidades superiores y la vierten en la vena cava superior.
- Las yugulares se sitúan a uno y otro lado del cuello. Son cada una de las cuatro venas (anterior, externa, interna y posterior) que recogen la sangre de la cabeza. La anterior y externa son superficiales.
- Las coronarias o cardíacas, son las venas que "coronan" la aurícula izquierda del corazón. Nacen en la aorta, muy cerca de su origen, y riegan las paredes externas del corazón.

Capilares


Los capilares son vasos sanguíneos microscópicos, prolongación de las arteriolas o pequeñas arterias, que establecen la comunicación con las vénulas o pequeñas venas, en una disposición de lecho o red anastomótica, es decir, a su través se produce finalmente la comunicación de las arterias con las venas para que la sangre pueda regresar al corazón. La pared de los capilares está formada por una delicada membrana basal de origen conjuntivo, y por células endoteliales, o sea, un epitelio formado por una sola capa de células que tapizan su cavidad interna. A través de las paredes de los capilares se produce el intercambio entre sangre y tejidos de los gases, nutrientes, y productos de desecho del metabolismo celular.

La circulación sanguínea


La circulación sanguínea es es un movimiento continuo de la sangre, en una dirección determinada, mediante conductos adecuados, pasando por un centro propulsor o corazón, y por los órganos respiratorios, todo ello con objeto de llevar a las células las sustancias y oxígeno que necesitan para el metabolismo, así como recoger los productos de desecho para su eliminación. La circulación es sencilla cuando, en cada recorrido, la sangre pasa una sola vez por el corazón, como sucede en los peces; y es doble, cuando pasa dos veces por ese órgano, como sucede en el cuerpo humano y los vertebrados superiores. Por su parte, se dice que es completa cuando la sangre venosa y arterial no se mezclan nunca, e incompleta cuando sí lo hacen aunque sea de forma parcial.

En los humanos la circulación se realiza a través de dos circuitos: el menor, derecho o venoso, que recoge la sangre vertida en la aurícula derecha por medio de las venas cavas, la cual pasa al ventrículo derecho y de éste, a los pulmones mediante la arteria pulmonar que se bifurca en dos, una por cada pulmón, y donde se capilariza y se produce el intercambio gaseoso; y el circuito mayor, izquierdo o arterial, que recoge la sangre oxigenada y la conduce por medio de las venas pulmonares hacia la aurícula izquierda, y de ésta al ventrículo izquierdo que la empuja hacia la artería más importante, la aorta, cuyas ramificaciones reparten la sangre por todo el organismo, cada vez en ramillas más finas que integran el sistema capilar (primero se bifurcan en arteriolas que después terminan en capilares), y cuya función es irrigar los tejidos llevándoles sustancias y oxígeno (O2) para que se ejerzan las funciones celulares del metabolismo.

Mediante la anastómosis, que como ya se dijo consiste en la comunicación de las redes capilares arteriales y venosas, la sangre se va cargando de productos de desecho del metabolismo (dióxido de carbono o CO2 y otros residuos). Las raicillas venosas (vénulas) se van reuniendo y formando venas cada vez mayores, hasta constituir las venas cavas superior e inferior, que una vez desembocadas en la aurícula derecha del corazón inician de nuevo el ciclo circulatorio. En este sistema cerrado vascular existen también influjos constantes de carácter hormonal, y del sistema nervioso vegetativo, que regula funciones en su doble aspecto simpático y parasimpático.

El descubrimiento de la función circulatoria corresponde al médico español Miguel Servet, a Cesalpino, Harvey y Malpighi.

APARATO RESPIRATORIO

La respiración es una actividad esencial de los seres vivos, consistente principalmente en la combustión de azúcares con el fin de obtener la energía necesaria para los procesos vitales. El aparato respiratorio es el encargado de facilitar el intercambio de gases (oxígeno -O2- y dióxido de carbono -CO2-) entre el medio externo y la sangre, y mediante ésta se realiza su transporte hasta las células, lugar donde se produce la combustión o respiración celular, es decir, se libera la energía de los alimentos consumiendo oxígeno y desprendiendo dióxido de carbono. El aparato respiratorio alberga las vías respiratorias (fosas nasales, faringe, laringe, tráquea y bronquios) y los órganos de los pulmones.



Las vías respiratorias


Fosas nasales

Las fosas nasales son cada una de las dos cavidades anfractuosas o sinuosas que se encuentran situadas a ambos lados de la cara, y que se abren al exterior a través de los orificios nasales. Están tapizadas por un epitelio mucoso, y por su parte posterior se comunican con la faringe a través de los dos orificios de las coanas. La mucosa nasal (pituitaria) reviste toda la cavidad nasal y contiene en su seno células sensoriales (las que integran la llamada porción amarilla) cuyos axones forman el nervio olfatorio, es decir, son capaces de percibir e identificar los olores. Otra parte de la mucosa nasal es la llamada porción roja, que está muy vascularizada, y encargada de calentar y mantener la humedad del aire al penetrar éste a su través. Las fosas nasales también albergan numerosos pelillos encargados de retener partículas del polvo o impurezas que transporte el aire, y así evitar que lleguen hasta los pulmones.

Además de con los pulmones a través de las vías respiratorias, las fosas nasales se comunican con el oído interno a través de la trompa de Eustaquio (para equilibrar las presiones de aire sobre el tímpano), con los senos frontales (los huecos que se sitúan en el hueso frontal), y también con los conductos lacrimales.

Laringe

Después de las fosas nasales se encuentra la faringe (que comunica el velo del paladar con el esófago) y a continuación la laringe. Ésta es como una especie de caja de resonancia que alberga diferentes piezas cartilaginosas y el hueso hioides; el órgano de fonación está compuesto por tres cartílagos impares medios (cricoides, tiroides y epiglótico), y cuatro pares laterales (aritenoides, de Santorini, de Morgagni y los sesamoideos). Las cuerdas vocales son unos salientes ligamentosos o repliegues musculares de la mucosa que tapizan la laringe (dos superiores falsas dotadas de numerosas glándulas, y dos inferiores verdaderas); las inferiores son las que intervienen en la formación de la voz o de los sonidos, y que vibran al paso del aire emitido por los pulmones; por su parte las superiores contribuyen a reforzar la vibración.

La laringe está recubierta en su entrada por la epíglotis, un órgano en forma de lámina fibrocartilaginosa elástica que está insertado en el ángulo entrante del cartílago tiroides, y que en en el momento de la deglución cierra la abertura superior de la laringe, evitando así que el alimento se desvíe de la faringe.

Tráquea

La tráquea es la porción de las vías respiratorias formada por veinte anillos cartilaginosos, que comienza en la laringe y desciende por delante del esófago hasta la mitad del pecho, donde se bifurca formando los bronquios. Mide entre 12 y 15 cm. de longitud, y unos 2,5 cm. de diámetro. La parte posterior de los anillos están abiertos, permitiendo así que los alimentos pasen por el esófago sin impedimentos. La tráquea está revestida de un epitelio mucoso dotado de múltiples células ciliadas, cuyas funciones son movilizar el mucus y las partículas procedentes del exterior.

Bronquios

Los bronquios son la parte de las vías respiratorias formada por los dos brazos en que está dividida la tráquea, y las ramificaciones internas de los pulmones. Comienzan a la altura de la primera costilla, que es el punto en que se bifurca la tráquea en los dos conductos o brazos citados. Los bronquios se dirigen hacia cada pulmón penetrando a través de una abertura llamada hílio; el bronquio derecho se divide en tres ramas y el izquierdo en dos, formando los llamados bronquios lobulares, de éstos emergen los llamados bronquios segmentarios, que se subdividen cada vez en ramas más finas; las distintas ramificaciones bronquiales forman lo que se conoce como árbol bronquial. Estructuralmente, la forma extrapulmonar de los bronquios es similar a la de la tráquea, y también están dotados de anillos cartilaginosos. Sin embargo, las últimas ramificaciones, ya en la zona intrapulmonar, adquieren sección cilíndrica, son los llamados bronquiolos, que carecen de anillos cartilaginosos pero que presentan abundante musculatura lisa, y que finalizan a través de los conductos alveolares en los llamados lobulillos o alvéolos pulmonares, consistentes en unas pequeñas vesículas cuyo diámetro no suele ser superior a 1/5 de mm.

Los pulmones son los órganos respiratorios de los vertebrados terrestres que pueden vivir fuera del agua. Su función es realizar el intercambio de gases (oxígeno -O2- y dióxido de carbono -CO2-) entre el aire inspirado y la sangre. Son generalmente órganos dobles. En los humanos consisten en dos masas esponjosas extensibles que se sitúan y ocupan gran parte de la cavidad torácica, y que están suspendidas en las extremidades de los bronquios. El pulmón izquierdo es más pequeño porque sólo tiene dos lóbulos, mientras que el derecho tiene tres


Los pulmones se encuentran recubiertos y protegidos por la pleura, unos sacos o membrana doble de tejido epitelial que lo tapizan exteriormente (la pleura externa o parietal), o que se une a los pulmones (la pleura interna o visceral); entre ambas se sitúa el líquido pleural.

Procesos fisiológicos de la respiración


El acto de la respiración engloba una serie de procesos fisiológicos. Básicamente está constituido por cuatro fases (las dos primeras reciben expresamente el nombre de respiración): la ventilación o intercambio de los gases entre atmósfera y los alvéolos pulmonares; la difusión o paso del aire por el lecho capilar pulmonar para producir el intercambio gaseoso entre los alvéolos pulmonares y la sangre; el transporte de los gases a las células mediante la sangre; y la respiración interna o celular por la cual el oxígeno es utilizado o consumido en los proceso vitales de las células.

Ventilación

La ventilación es la fase de la respiración en la cual se produce el intercambio gaseoso entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares, es decir, se producen los movimientos de inspiración (el aire penetra en los pulmones) y espiración (el aire se expulsa al exterior). Estos movimientos son en parte voluntarios, aunque existe un centro de control respiratorio que se sitúa en el bulbo raquídeo, y que coordina la contracción y relajación de los músculos que intervienen en la respiración.

Durante la inspiración se produce un movimiento de contracción y aplanamiento del diafragma, así como de los músculos intercostales externos, que permite a la caja torácica un aumento de volumen y por tanto del propio volumen pulmonar. Como resultado de esto se produce una reducción de la presión interna en los pulmones con respecto a la presión del aire en el exterior, y consecuentemente éste penetra hasta los pulmones a través de las vías respiratorias.

Por su parte, en la espiración se produce una relajación del diafragma y de los músculos intercostales, los cuales reducen el volumen de la caja torácica y por tanto de los propios pulmones. Como resultado de ello, la presión del aire en el interior aumenta y sale al exterior.

Difusión

La difusión es la fase de la respiración en la cual se produce el paso del aire por el lecho capilar pulmonar, es decir, se manifiesta un intercambio gaseoso entre los alvéolos pulmonares y la sangre, o dicho de otra forma el oxígeno y el dióxido de carbono pasan de los alvéolos a la sangre y viceversa. Se estima que pueden existir hasta 700 millones de alvéolos entre ambos pulmones (hasta 200 m2); el medio difusor es una película líquida de baja tensión superficial que es segregada por los propios alvéolos.

Transporte

El transporte es la fase de la respiración en la cual se produce la distribución de los gases (oxígeno -O2- y dióxido de carbono -CO2-) hasta las células mediante la corriente sanguínea. El oxígeno es transportando mayormente en forma de oxihemoglobina dentro de los glóbulos rojos, es decir, oxígeno combinado con la hemoglobina. Existe una relación directa entre la cantidad de oxihemoglobina transportada y factores tales como la temperatura, pH y presión atmosférica, este es el motivo de que a determinadas altitudes se produzca una dificultad mayor para respirar (por ejemplo en la alta montaña). El oxígeno también va en parte disuelto en el plasma, manteniéndose un equilibrio entre éste y la oxihemoglobina, de tal forma que si el plasma pierde oxígeno se produce una dilución de los excedentes de oxihemoglobina en el plasma para restituir el equilibrio.

Por su parte, el dióxido de carbono es transportado por la sangre de varias formas: sea diluido en el plasma en forma de bicarbonatos, en combinación con las proteínas del plasma, o en forma de carbohemoglobina en combinación con la hemoglobina del eritrocito. Generalmente, el dióxido de carbono se transporta en forma de bicarbonatos, y sólo una pequeña parte lo es en forma de carbohemoglobina. Cuando en el medio ambiente existe un exceso de monóxido de carbono (gas venenoso que proviene de la oxidación incompleta del carbono), entonces en la respiración se produce la combinación de éste con la hemoglobina formando la carboxihemoglobina. Consecuentemente, este hecho conduce a la imposibilidad de que el oxígeno se pueda combinar con la hemoglobina, y por tanto no se produce su transporte hasta las células, el resultado final es por tanto la asfixia.

Respiración celularLa respiración interna o celular es el proceso de la respiración en la cual se produce el intercambio de gases entre la sangre y los tejidos, dicho de otra forma, el oxígeno es entregado a las células y utilizado o consumido por éstas en su actividad vital. Se trata del último proceso respiratorio y también el más complicado, pues se producen una serie de reacciones bioquímicas celulares en las cuales se obtiene energía mediante oxidaciones sucesivas de las moléculas de glucosa (la llamada glucólisis); en este proceso se libera dióxido de carbono y agua.

APARATO REPRODUCTOR

Los aparatos reproductores en ambos géneros humanos, aunque desarrollados a partir de un mismo tejido embrionario, no poseen las mismas funciones o estructura, ni tampoco ocupan el mismo alojamiento.

El aparato masculino produce espermatozoides y el femenino óvulos; cuando un óvulo queda fecundado se desarrolla un embrión que originará un nuevo ser.

Aparato reproductor masculino




El aparato reproductor masculino está formado por los testículos o gónadas masculinas, conductos deferentes, uretra y pene, junto con las glándulas y vesículas adyacentes. Los testículos están constituidos por dos glándulas sexuales de un tamaño entre 5 a 6 cm. y con forma ovoide. Durante la etapa embrionaria, están localizados en el interior de la cavidad abdominal, descendiendo por el conducto inguinal hasta el escroto (bolsa externa que los aloja) justo antes del nacimiento; si no se produce este hecho antes del nacimiento se manifiesta la llamada criptorquidia, un defecto de posición de los testículos que permanecen ocultos en el abdomen, y que puede tener solución si se trata con gonadotropinas antes del tercer año de vida, y posteriormente mediante cirugía. El motivo de situarse la bolsa del escroto en el exterior del cuerpo es mantener los testículos a una temperatura inferior a la existente en el interior, con objeto de que puedan producirse los espermatozoides, por ello la criptorquidia se considera un tipo de esterilidad masculina, ya que en el interior del abdomen los espermatozoides no pueden producirse.


Los testículos producen espermatozoides de forma continua, en un proceso denominado espermatogénesis, éste comienza en la pubertad (alrededor de los 12 ó 13 años) y finaliza con el climaterio masculino, alrededor de los 70 años. Cada uno de los testículos, que contiene numerosos túbulos seminíferos, dispone de un órgano alargado y contorneado sobre sí mismo llamado epidídimo, que continúa con el asa epididimodeferencial y ésta con el conducto deferente o espermiducto, el cual penetra en el interior del cuerpo por el cordón espermático. Tras rodear la vejiga, se unen ambos conductos en en uno solo, la uretra, que finaliza en el extremo del glande del pene. La uretra constituye un conducto común al aparato reproductor y urinario, por el que se desplazan tanto los espermatozoides (durante la eyaculación), como la orina (durante la micción), aunque nunca ambos a la vez. Alrededor se encuentran la próstata y las glándulas de Cowper, que segregan líquidos cargados de enzimas y nutrientes a los espermatozoides, formando parte del semen. En el epidídimo se almacenan y maduran los espermatozoides, inmóviles por la falta de oxígeno y las sustancias ácidas en que se encuentran; sólo se moverán hacia el exterior durante la eyaculación, mediante contracciones de la musculatura lisa del conducto epididimario.

El glande o extremo del pene está rodeado por el prepucio, un pliegue cutáneo que puede ser retirado hacia atrás. Cuando la abertura del prepucio es muy estrecha y no permite que asome el glande durante la erección, puede resultar en relaciones sexuales dolorosas o incómodas; a esa manifestación se le conoce como fimosis. La fimosis puede resolverse fácilmente con cirugía, mediante una circuncisión; en ocasiones se practica su extirpación completa o parcial, la cual puede ser por motivos terapéuticos o religiosos.

Para facilitar la cópula el pene se pone en erección en el momento de la excitación sexual. Este fenómeno es posible gracias al tejido eréctil del que se constituye el pene, unos cuerpos cavernosos y esponjosos cuyas cavidades se llenan de sangre para mantenerlo erecto y firme, y así poder introducirlo en el interior de la vagina de la mujer; el reflejo está controlado por el sistema nervioso parasimpático, cuyo centro se sitúa en la zona sacra de la médula espinal. Durante el clímax sexual se produce la eyaculación, manifestándose en las paredes de la uretra unas contracciones rítmicas que impulsan el semen hacia el exterior; y cuyo reflejo está controlado por el sistema nervioso simpático, que se localiza en la zona lumbar de la médula espinal. En el semen eyaculado (unos pocos centímetros cúbicos) se encuentran entre 200 y 300 millones de espermatozoides, además de las secreciones procedentes de la próstata, las glándulas de Cowper y las vesículas seminales. Si los espermatozoides no eyaculados permanecen almacenados en los espermiductos, son fagocitados finalmente por los leucocitos al cabo de un tiempo.

Aparato reproductor femenino


El aparato reproductor femenino está constituido por los ovarios, trompas, útero, vagina y genitales externos. Los ovarios están constituidos por dos órganos situados en la región abdominal, próximo a la pelvis, sujetados a la parte posterior del ligamento ancho del útero mediante un pliegue del peritoneo llamado mesovario. En los ovarios se producen los óvulos o células sexuales femeninas. Durante el momento de la ovulación, la captura del óvulo es posible gracias a la parte final del conducto llamado trompa de Falopio, que tiene forma de embudo. El movimiento del óvulo en el interior de la trompa hasta alcanzar el útero, se realiza por efecto de los cilios que recubren su epitelio, junto con los movimientos peristálticos de la musculatura lisa de las paredes.

El útero, con forma de pera, se sitúa entre la vejiga urinaria y el recto; se distinguen las partes: fondo, cuerpo y cuello o cérvix. La pared del útero dispone de una musculatura lisa llamada miometrio, con capacidad para aumentar muchas veces de tamaño durante el embarazo, y que permiten la expulsión del feto durante el parto cuando se producen sus contracciones rítmicas. El útero externo es el parametrio, constituido por tejido conjuntivo, y recubierto en parte por el peritoneo. El útero interno es el endometrio, constituido por un epitelio mucoso provisto de múltiples glándulas.



Al útero le sigue la vagina, cuyo conducto se cierra en su extremo inferior por el himen, un repliegue cutáneo membranoso de forma y espesor variable, y que reduce en parte el propio orificio externo de la vagina. Cuando se realiza la primera cópula esta membrana se desgarra, produciéndose lo que se conoce como desfloración o pérdida de la virginidad. La vagina segrega sustancias con cierta función bactericida; en ella también se localizan unas glándulas llamadas de Bartholin, equivalente a las de Cowper masculinas, cuya misión es lubricar el conducto vaginal para facilitar la cópula.

Los órganos sexuales externos, conocidos como vulva, rodean el orificio de la vagina. Están constituidos por dos repliegues cutáneos rellenos de tejido adiposo o labios mayores, dos labios menores que acogen numerosas terminaciones nerviosas, y los cuerpos cavernosos. En el interior de estos órganos se localiza el clítoris, un órgano muy sensible y eréctil.

En el vestíbulo vaginal, inmediatamente delante de la vagina, se sitúa la uretra, un conducto independiente que conduce la orina procedente de la vejiga.

Anatomía de los dinosaurios

Introducción

Los dinosauriosfueron los reptiles más exitosos de la prehistoria, pues vivieron durante 165 millones de años. Sabemos mucho de ellos, pero también existen misterios.

Poco a poco, con el hallazgo de más fósiles podemos saber cómo eran los dinosaurios, que comían, como se apareaban.

Los arcosaurios eran un suborden de reptiles que contenía a los dinosaurios y a otros gruposde reptiles que poseían dos agujeros en el cráneo a parte de los ojos y de las fosas nasales como los famosos pterosaurios, los actuales cocodrilos, etc.

Piel y órganos
La pieles el órgano sensorial del tacto. Nadie sabe cómo era el tacto de los dinosaurios. La piel era seca y no húmeda como la de las salamandras y ranas (anfibios).

No respiraban por la piel debido a que no era lisa y húmeda. Respiraban como por la mayoría de tetrápodos, por pulmones. Los pulmones son huecos en los anfibios y en los demás animales son esponjosos. Así que de los dinosaurios debieron de ser esponjosos debido a que eran reptiles.

De todos modos sabemos algo de sus órganos. Los órganos están compuestos por el nivel tisular (tejidos) y estos a su vez por las células. Los órganos serían similares a los de los reptiles.

Los dinosaurios tenían una cloaca que era una hendidura en la cual estaban dentro los órganos sexuales y el ano. Los órganos sexuales debieron ser similares a los de los reptiles cercanos como un cocodrilo.

El aparato respiratorio pudo presentar sacos aéreos en algunas especies, al igual que las aves. Las aves gracias a estas características pueden capturar oxígeno con más eficacia que los mamíferos, por lo que los dinosaurios tenían "buena respiración".

El corazón bombea la sangre, la cual proporciona oxígeno y nutrientes a las células de todo el cuerpo. El corazón de un elefante late 30 veces por minuto, así que el tiranosaurio, de tamaño similar pudo tener una pulsación similar.

El corazón de un tescelosaurio fue hallado y tenía una gran similitud con el corazón de las aves y de los mamíferos incluso. Este sin duda es un hallazgo importante.

En cuanto al aparato locomotor, los dinosaurios poseían huesos a veces macizos y otras veces ligero.

Cola
La cola de los dinosaurios a diferencia que la de las aves, poseía varias vértebras. Las colas eran diferentes según la clase.

La cola de los deinonicosaurios como la del Velocirraptor, seguramente eran puntiagudas y se ponían rígidas cuando perseguía a una presa. Además daban estabilidad.

La cola de los dinosaurios blindados estaba reforzada de armasmortales como púas y mazos. Los mazos consistían de huesos reforzados al final de la cola, un golpe de esa porra podía romper un hueso y causar una lesión grave e incluso la muerte.

Las púas eran características de los estegosaurios. En el clásico animal eran cuatro al final, pero son dos en el caso de otras especies como el pequeño africano kentrosaurio.

La cola de algunos saurópodos como la del diplodoco o seismosaurio era como un potente y poderoso látigo. Tenían vertebras rodeadas de músculosunidos con fuertes tendones seguramente, ya que debieron usar la cola como arma que mantenía a raya a los enemigos.

Cuernos
Los cuernos de los dinosaurios eran característicos de un grupo llamado ceratopsios, en particular la familia más avanzada que incluía a los grandes dinosaurios cornudos como el casmosaurio, torosaurio y tricerátopo.

Esos cuernos tenían una función incierta, quizás sirvieron como armas para luchar en la época de apareamiento o para defenderse de los temibles carnívoros como el tiranosaurio, un pavoroso cazador.

Los cuernos de los ceratopsios suponían una buena defensa si la usaban, ya que poseían buen filo y resistencia.

Los ceratopsios no eran los únicos dinosaurios con cuernos, también había carnívoros que tenían cuernos, pero pequeños. El carnotauro y el ceratosaurio poseían cuernos pequeños.

Dientes y garras
Los dientes de un dinosaurio eran diferentes entre sí. Dientes puntiagudos y cortantes como sierras eran de un espantoso carnívoro en busca de una merienda.

Los dientes de los herbívoros no eran para matar, eran para trocear o cortar el alimento. El anquilosaurio tenía dientes poco desarrollados. Los dientes de los hadrosaurios estaban dispuestos en baterías, eran ideales para triturar vegetación.

Las garras afiladas eran sin duda de un carnívoro. Algunos carnívoros poseían una gran garra en las manos, ya que eran pescadores como el espinosaurio y el sucomimo, ambos africanos.

Los deinonicosaurios poseían una garra en forma de hoz en cada pie. Servía para sujetar y no matar a una presa, ya que los dinosaurios tenían la piel gruesa.

Existen garras afiladas y muy largas de un grupo llamado tericinosaurios compuestos por especies de carnívoros en realidad herbívoros u omnívoros como el segnosaurio, el tericinosaurio y el nanshiungosaurio.

Las garras de los tericinosaurios probablemente servían para cortar el alimento (plantas) y no para defenderse de los depredadores, puesto que eran largas y como consecuencia frágiles.

Armaduras
Los anquilosaurios poseían grandes armaduras con espinas, protuberancias o estacas óseas. Era dura y recorría desde la cabeza hasta casi al final de la cola.

Esa armadura era casi indestructible y les protegía el lomo de los depredadores. Esa armadura no les hacía aun más lentos, de hecho no eran muy lentos.

El saltasaurio era un cuello largo con una armadura sobre el dorso. Quizás tenía la misma función que la armadura de un anquilosaurio.

Crestas
Las crestas las tenían diversos dinosaurios. Servían algunas quizás para mejorar el olfato, anclar los huesosde las mandíbulas o hacer sonidos estruendosos a fin de defenderse.

Los dinosaurios carnívoros con cresta eran el oviraptor y sus parientes. Tenían una cresta similar a la del ave actual llamada casuario, endémica de Oceanía.

Las crestas de los hadrosaurios quizás servían para mejorar el olfato, ya que eran huecas. Antaño se creía que servían para respirar mientras estaban bajo el agua, pero ahora se sabe que ningún dinosaurio nadaba.

Las crestas o golas de los ceratopsios servían quizás para proteger el cuello de los cuernos cuando peleaban o de los enemigos. También quizás para anclar los huesos de las mandíbulas, hay toda una serie de hipótesis. Hay quien propuso que tenían cierta función termorreguladora.

Las velas dorsales eran características del acrocantosaurio, espinosaurio y ouranosaurio, los dos primeros carnívoros pavorosos.

Sentidos
Los dinosaurios tenían 5 sentidos y no más. Otros animales tienen sextos sentidos como los tiburones, serpientes y murciélagos.

La vista era aguda, especialmente en los depredadores que tenían que divisar a sus presas. La de los herbívoros, también era buena y estaba a los lados de la cara para divisar a sus depredadores y prevenirlos.

Algunos tenían lo llamado visión binocular como el tiranosaurio y el troodonte, este última tenía tal vez la mejor vista de los dinosaurios.

El olfato era excelente en algunos como en los hadrosaurios tal vez, que poseían crestas que cumplían una función probablemente de mejorar el sentido del olfato para detectar peligros más fácilmente.

El oído constaba de oreja interna y no externa como la de los humanos





El sentido del gusto y del tacto son los menos estudiados de los dinosaurios. Es probable que los dinosaurios tuvieran lenguas distintas a otras.

De algunos herbívoros sería larga y musculosa para arrancar ramas y espinas sobre todo como hacen hoy las modernas jirafas. El espinosaurio pudo tener una lengua espinosa, para sujetar a los peces como la del actual pingüino.

Un dinosaurio insectívoro como el shuvuuia pudo tener una lengua parecida a la del oso hormiguera. Era pegajosa y muy larga, en ella se adherían los insectos que eran digeridos o cortados de alguna manera.

No se sabe del tacto de los dinosaurios tanto como los demás sentidos.

Cerebro
El cerebro era desarrollado o no en los diferentes casos.

El cerebro es una sección del encéfalo, la más grande. El encéfalo además se compone del bulbo raquídeo y del cerebelo.

El bulbo controla las actividades involuntarias y el cerebelo está relacionado con el equilibrio y el movimientofino.

Veamos un esquema que indica el nivel de inteligencia de los grupos de dinosaurios a continuación:

1. Troodóntidos

2. Dromeosáuridos

3. Tiranosáuridos

4. Ceratopsios

5. Anquilosaurios

6. Estegosaurios

7. Saurópodos







SISTEMA MUSCULAR

El sistema muscular está formado por un conjunto de órganos de fibras contráctiles encargados de la actividad locomotora. Anatómicamente pueden ser:

Estriados: formados por tejido muscular estriado, de acción voluntaria, encargados de de la vida de relación.

Lisos: formados por fibras lisas, de acción involuntaria, encargados de la vida vegetativa.



Los músculos representan el 50% del peso corporal, y son fundamentales en la regulación térmica y el metabolismo general. Su inserción en los huesos se realiza mediante tendones y membranas fibrosas llamadas aponeurosis. Cada músculo posee, generalmente, un punto en cada extremo que se inserta en los huesos; el que está fijo o relativamente fijo durante el movimiento se le llama origen, y el que se mueve inserción; la parte intermedia se denomina vientre. Por lo general, ambos extremos se fijan a huesos distintos abarcando articulaciones a las dan movimiento. En ocasiones un extremo, o ambos, no están fijos a huesos sino a la piel, ejemplo de los músculos de la cara.

El movimiento de un músculo se realiza siempre en el sentido de tiro, no en el de empuje, motivo por el que se precisan parejas de músculos para poder realizar el ambos movimientos. Así, se denominan agonistas aquellos músculos que trabajan en un sentido, y antagonistas los que actúan en el sentido contrario, ejemplo de los músculos flexores y extensores (que doblan y extienden), abductores y aductores (que separan y acercan un órgano al plano por el cual se supone dividido el cuerpo en dos mitades), elevadores y depresores (que elevan o bajan), esfínteres y dilatadores (que comprimen y dilatan), pronadores y supinadores (que hacen girar la mano de tal modo que la palma quede vuelta hacia abajo, quedando el cúbito y radio en posición cruzada o en paralelo).

Las contracciones y relajaciones de los músculos estriados requieren un ritmo para que se mantenga el tono muscular. Cuando se realiza un ejercicio físico sin permitir esa recuperación se produce lo que se llama fatiga muscular, que da lugar a una contracción cada vez más débil. Las fibras musculares almacenan glucógeno, el cual se transforma en moléculas de glucosa cuando se realiza una actividad normal. La metabolización del glucógeno, cuando falta oxígeno o es insuficiente, puede producir la fermentación láctica, generando ácido láctico como residuo; el exceso de este ácido da lugar a la formación de unos cristales que se clavan en las fibras musculares, produciendo lo que se conoce como agujetas.

Sistema esquelético

Las funciones de la relación, en cualquier ser vivo, son aquel conjunto de actividades (movimientos y sensaciones) que lo ligan o ponen en contacto con el medio que habita o le rodea. Para ejercer esta función, los seres humanos disponen de una serie de sistemas sensoriales que le dan información sobre el medio. Éstos son el sistema nervioso, los órganos de los sentidos, la piel y el sistema endocrino u hormonal. Como resultado de la sensibilidad que el organismo presenta a estos sistemas, se produce una interpretación y respuesta elaborada, ejemplo del movimiento, que es llevado a cabo por el aparato locomotor (compuesto por el sistema muscular y esquelético.

Todas las funciones de la relación en los seres humanos, tanto las estrictas como las internas, forman un conjunto estrechamente unido de difícil separación funcional. Todas las relaciones orgánicas están controladas principalmente por los sistemas nervioso y endocrino; así, los diferentes aparatos, órganos y sistemas están íntimamente ligados y equilibrados de forma continuada mediante impulsos o inhibiciones que, respectivamente, estimulan o frenan su funcionamiento según se necesite.

Las glándulas endocrinas, sintetizando las hormonas, y la actividad de los sistemas nerviosos central y autónomo (el cerebroespinal y el neurovegetativo), son los responsables de todas las actividades de relación. Mediante impulsos eléctricos la información es transmitida a través de una red nerviosa a sus terminales, a una velocidad de entre 1 y 100 metros por segundo. Por su parte, la información que se transmite por vía hormonal es mucho más lenta, ya que su medio de transporte es la sangre, la cual puede tardar entre unos pocos segundos a minutos en ser recibidas en su puntos terminales.

El aparato locomotor



El aparato locomotor está constituido por el conjunto de los huesos, músculos y articulaciones. Su función es facilitar la deambulación voluntaria en respuesta a las órdenes recibidas de los sistemas nervioso y endocrino. La estructura de los huesos constituye el esqueleto, consistente en unos elementos pasivos del aparato locomotor que actúan como soporte y protección de las partes más delicadas del organismo. Por el contrario, los músculos constituyen el elemento activo, dado que intervienen directamente facultando el movimiento.



Algunos músculos no están asignados específicamente a realizar actividades locomotoras, por ejemplo los de la cara, capaces de expresar gestos, sentimientos y estados de ánimo; o los que emiten sonidos, como la voz, que permiten realizar a los humanos la actividad de comunicación más efectiva con su entorno. Ésta es probablemente una de las capacidades de relación más importantes en el ser humano, pues no sólo constituye un medio de comunicación vocal con otros congéneres, sino también de expresión artística y social (canto, poesía, etc.).



Sistema esquelético


El sistema esquelético está formado por tejido óseo compacto y esponjoso en diferentes proporciones, y adherido a él se encuentra una membrana vascularizada de tejido conjuntivo llamado periostio. La unión entre los huesos se realiza mediante articulaciones.

Huesos

Cada tipo de tejido óseo existe en el organismo en proporciones que dependen directamente de las fuerzas o tensiones que tiene que soportar. Así, se distinguen los siguientes.

Huesos planos: predomina en ellos la superficie más que el volumen. Están compuestos por dos capas de tejido óseo compacto que encierran otra de tejido óseo esponjoso. Ejemplo de este tipo de huesos son los omóplatos, cráneo y el pubis.

Huesos cortos: son pequeños y en general proporcionados por todos sus lados. Se encuentran habitualmente en la columna vertebral y las articulaciones, ejemplo de las vértebras, carpo y tarso.

Huesos largos: son los de mayor longitud del organismo. Predomina en ellos el tejido óseo compacto de la caña. Constituyen las extremidades.

Durante el crecimiento de los huesos en longitud éstos poseen células cartilaginosas que van siendo sustituidas por células de tejido óseo. Al concluir esta etapa, es decir, al final de la adolescencia, el cartílago de crecimiento ya está totalmente osificado. Por su parte, el crecimiento en grosor tiene lugar mediante el depósito de capas concéntricas de hueso a partir del tejido conjuntivo o periostio.

Los tejidos de los huesos, así como las sales minerales que contienen, son renovados permanentemente a lo largo de toda la vida de los vertebrados. Este proceso se lleva a cabo por las células denominadas osteoclastos y osteoblastos; las primeras se encargan de reabsorber (destruir) el tejido óseo para facilitar después su reconstrucción, mientras que las segundas lo reconstruyen produciendo la sustancia intercelular de ese tejido. Durante este proceso, las sales de calcio también son reemplazadas, pero si la sangre no aporta este mineral a través de la dieta, entonces puede ser liberado desde el esqueleto favorecido por la vitamina D, y las hormonas endocrinas de la glándula paratiroides metabolizadoras del calcio y fósforo.

EL SISTEMA NERVIOSO

Está constituido por un conjunto de nervios, ganglios y centros nerviosos Se trata, junto con el endocrino, del principal sistema de regulación orgánico. Mediante los llamados autónomo o neurovegetativo y cerebroespinal, se reciben sensaciones de órganos receptores internos y externos, se desarrollan respuestas motoras, reguladoras y de todo tipo, se controlan acciones a voluntad o sin ella, como el movimiento, digestión, respiración, metabolismo, excreción, etc., y en general todas las actividades de la vida de relación de los animales.

Estructura del sistema nervioso


La disposición del sistema nervioso en cualquier animal puede ser de tipo diseminado, radiado o bilateral. El bilateral se divide a su vez en dos formas: ventral y dorsal; la ventral es típica de los gusanos y artrópodos, mientras que la dorsal lo es de los cordados; esta forma dorsal es la que nos interesa conocer, por ser la que presentan todos los animales superiores, y por tanto los humanos.

El sistema nervioso está constituido por los centros nerviosos y los nervios o vías periféricas. Fundamentalmente, los centros nerviosos están integrados por unos cuerpos neuronales y unas prolongaciones de los mismos llamados dendritas. Los nervios están constituidos por los axones de las neuronas, siendo los encargados de conducir los impulsos nerviosos. Los nervios, a su vez, se dividen en dos tipos, los eferentes y aferentes; los eferentes, también llamados motores o centrífugos, conducen los impulsos desde los centros nerviosos hasta los órganos efectores, es decir, los músculos o glándulas; los aferentes, también llamados sensitivos o centrípetos, conducen los impulsos desde los receptores hasta los centros nervioso

Sistema nervioso cerebroespinal



Sistema nervioso central


El sistema nervioso central constituye la primera porción del sistema nervioso cerebroespinal. Es controlado a voluntad. Está formado por dos centros nerviosos: encéfalo y médula espinal. Ambos disponen de unas capas o cubiertas protectoras internas y externas; la más externa es de naturaleza ósea, es el cráneo en el caso del encéfalo, y la columna vertebral en el caso de la médula.

La capa más interna está constituida por tres membranas de tejido conjuntivo, las conocidas meninges (que también existen en el cerebro) y que se nombran cada una de ellas de fuera a dentro como duramadre, aracnoides y piamadre. Entre la aracnoides y la piamadre se encuentra el cefalorraquídeo, un líquido incoloro y transparente, semejante a la linfa, de funciones amortiguadoras, y que está permanentemente en proceso de renovación por vía sanguínea.

El encéfalo está constituido por el cerebro, diencéfalo, mesencéfalo, cerebelo y bulbo raquídeo. La médula espinal comunica el encéfalo con el resto del cuerpo.



Cerebro

El cerebro o telencéfalo es, en los animales superiores, especialmente los humanos, la parte superior y más voluminosa del encéfalo. Constituye en conjunto el centro de todo el sistema nervioso. Ocupa la zona anterosuperior de la cavidad craneana, y se encuentra protegido por las meninges. Posee una forma separada en dos hemisferios por una gran cisura (surco) llamada cisura interhemisférica, con una superficie llena de circunvoluciones (repliegues) también separadas por cisuras más pequeñas; todo el conjunto está unido por una base callosa de sustancia blanca. Las partes más señaladas se denominan lóbulos, existiendo uno frontal, dos temporales, dos parietales y uno occipital. Algunas cisuras significativas son la de Rolando, situada entre los huesos frontal y parietal, y la de Silvio, que separa el lóbulo frontal y el parietal.

La parte externa del cerebro o corteza cerebral, está formada por seis capas de sustancia gris. En esta zona se recogen los impulsos procedentes de los órganos sensoriales, y se generan los impulsos de respuesta o motores en dirección a las glándulas y músculos. Las fibras que conducen los impulsos nerviosos se clasifican en tres tipos: las descendentes o motoras, cuya misión es llevar las órdenes hacia el exterior del cerebro; las ascendentes o sensitivas, que recogen y traen los impulsos de las sensaciones percibidas hasta la corteza; y los acedillos o fascículos de asociación, que comunican entre sí las diferentes partes de la corteza.

Diencéfalo

El diencéfalo, también llamado cerebro intermedio o central, se sitúa entre el cerebro y el mesencéfalo. Constituye un importante núcleo que acoge numerosos centros y vías sensitivas de la vida vegetativa y emocional. La masa central del diencéfalo es el tálamo, por encima se encuentra el epitálamo, y por debajo el hipotálamo.

Tálamo: Tiene la misión de conectar con la corteza cerebral mediante varios haces de fibras; estableciendo sinapsis entre neuronas motoras y sensitivas, es decir, ambas no están en contacto, sino que se comunican a través de un espacio interneuronal. Esta zona acoge algunas sensaciones relativas al dolor, tacto y temperatura.

Hipotálamo: se subdivide en varios núcleos con importantes funciones de la vida vegetativa. Se distinguen las sensaciones de sed, hambre, vigilia, ritmo del sueño, así como la regulación del volumen y temperatura de los líquidos orgánicos, y del metabolismo de las grasas y carbohidratos. El hipotálamo acoge en su parte inferior una glándula muy importante en el organismo, la hipófisis, también llamada glándula pituitaria, de pequeño tamaño pero con numerosas funciones endocrinas. La hipófisis se divide en tres partes: la adenohipófisis, la intermedia y la neurohipófisis. Por sexos, alguna de estas zonas es irrelevante, por ejemplo la intermedia en el caso del hombre. La adenohipófisis segrega siete hormonas: la somatotropa, relacionada con el crecimiento; la corticotropa, que actúa sobre la corteza suprarrenal; la tirotropa, que actúa sobre el tiroides; las gonadotropinas (folicoestimulantes y luteinizantes), que actúan sobre la actividad de las gónadas, estimulando también el crecimiento del útero durante el embarazao, se produce en grandes cantidades desde el primer momento del embarazo, motivo por el que se utiliza para realizar variadas pruebas de de diagnóstico; la prolactina, que actúa estimulando la secreción láctea de las glándulas mamarias; y la melanotropa, que actúa sobre la pigmentación de la piel. Por su parte, la neurohipófisis no segrega ningún tipo de hormona, hasta ella le llegan a través de fibras nerviosas dos hormonas que se elaboran en el hipotálamo, la oxitocina y la antidiurética, la oxitocina estimula las contracciones de la musculatura lisa, ejemplo de las uterinas durante el parto.

Hepitálamo: Apenas acoge fibras nerviosas, actúa sobre todo como controlador de una glándula endocrina poco conocida llamada epífisis.

EL APARATO DIGESTIVO

En el aparato digestivo se inicia la función de la nutrición, consistente en un conjunto de procesos que intervienen en el intercambio de materia y energía entre los seres vivos y el medio en que se desarrollan. La parte fundamental de la nutrición se realiza en el interior de las células, se trata de reacciones que transforman los nutrientes en energía y sustancias necesarias para el organismo.

La nutrición abarca la adquisición de los alimentos y el anabolismo o asimilación; se trata de un conjunto de procesos metabólicos o reacciones bioquímicas de síntesis de moléculas complejas a partir de otras más sencillas, las cuales son llevadas a cabo por varios aparatos del organismo. Para poder realizar los procesos anabólicos se requiere un aporte de energía.

El aparato digestivo se encarga de la digestión y absorción de los alimentos, siendo el aparato circulatorio el encargado de distribuirlos hacia todas las células. El proceso inverso, es decir el de la degradación de las sustancias y expulsión de las materias de desecho, es el llamado catabolismo, cuyas función es realizada solidariamente por el aparato excretor, el circulatorio y el respiratorio, siendo éste último también el encargado de aportar el oxígeno que precisa el organismo para realizar las funciones anabólicas.

Partes del aparato digestivo


El aparato digestivo comienza en la boca, cuya cavidad se abre al exterior en su parte frontal rodeado por los labios. Su parte superior queda limitada por dos huesos maxilares (el paladar óseo); lateralmente se encuentran las mejillas. En la parte posterior se encuentra el velo del paladar o paladar blando, una mucosa que separa las fosas nasales de la propia cavidad bucal; el fondo comunica con la laringe. En el centro se encuentra pendida la úvula (campanilla), un lóbulo carnoso que tiene una influencia refleja durante el proceso de la deglución. La parte inferior lo constituyen una serie de músculos y membranas.



El interior de la boca está recubierta en su totalidad por un tejido epitelial o mucosa, toda ella humedecida por la mucina que segregan las glándulas salivares. Estas glándulas, en un número de tres pares, son las parótidas, submaxilares y sublinguales. Las parótidas se sitúan a cada lado de la cara, debajo y delante de la oreja; son racimosas, formadas de lóbulos, y segregan a la altura del primer o segundo molar superior mediante un canal llamado de Stenon. Las submaxilares se sitúan en la cara interna del maxilar inferior, y desembocan debajo de la lengua. Las sublinguales, se sitúan en el suelo de la boca, en la parte anterior del maxilar inferior.

Las glándulas salivares son las responsables de segregar la saliva, consistente en un líquido compuesto en su inmensa mayoría por agua, sólo un 1% contiene sales Na, Ca, K, mucina, albúmina, y la ptialina o amilanasa, ésta es una enzima que hidroliza parcialmente hasta convertir en maltosa el almidón y el glucógeno que contienen variados jugos orgánicos y semillas de muchas plantas. Aunque la secreción salivar es continua, aumenta de forma refleja durante la masticación y a la vista de los alimentos.

La boca alberga también la lengua y los dientes. La lengua es un órgano musculoso que interviene en el proceso de la deglución, mediante el empuje de los alimentos hacia el paladar blando; en la masticación, empujándolos hacia los dientes; y en la insalivación. Además, tiene una gran importancia en la fonación para modular los sonidos, y en los botones gustativos que la recubren está localizado el sentido del gusto. Por su parte, la dentición es heterodonta, es decir, las piezas dentales tienen formas distintas, motivado por el tipo de alimentación omnívora. Tras completarse el proceso de dentición, que se desarrolla a partir de la dentición de leche en la infancia, se contabilizan 32 o 28 piezas.

Procesos digestivo

En la boca tienen lugar los procesos de la masticación (reducción y trituración del alimento), y la mezcla o insalivación que da lugar al llamado bolo alimenticio. Estos procesos que tienen lugar antes de la deglución son fundamentalmente una fase de digestión mecánica, pero en realidad, como ya se dijo antes, la saliva segrega una sustancia llamada ptialina o amilanasa salivar, la cual permite que se realice también una digestión química al hidrolizar el almidón que contienen algunos alimentos y convertirlo en maltosa, que es un azúcar soluble y por tanto digerible por el organismo.



Tras la fase mecánica se produce la deglución, que es voluntaria en un principioy refleja más tarde, y que está dividida en tres tiempos: bucal, faríngea y esofágica. De la boca, el bolo alimenticio pasa a la faringe, que es el conducto de unos 20 o 25 cm. de longitud que se extiende desde el velo del paladar hasta el esófago, y que comunica igualmente las fosas nasales con la laringe a través de los orificios de las coanas (es común a los aparatos digestivo y respiratorio). Cuando el bolo pasa por la faringe se tapona la entrada a la tráquea y la cavidad nasal. A los extremos de la faringe se sitúan las amígdalas; se trata de dos glándulas de la boca en forma de almendra, constituidas por tejido linfoide, con funciones inmunitarias, y cuya inflamación es conocida como angina, aunque este término también es aplicado a otras afecciones de la faringe (amígdala faríngea o adenoide), e incluso de otros órganos muy distantes (angina de pecho).

En la faringe es donde se produce la acción refleja o involuntaria durante el proceso de deglución, en que el bolo alimenticio pasa al esófago. Este tubo esta tapizado por una mucosa de tejido epitelial, rodeada externamente por dos capas de fibras musculares, una en forma circular y otra longitudinal. Estos músculos tienen una gran importancia para el progreso del bolo alimenticio desde la entrada en el esófago hasta su finalización en el estómago, mediante la acción de los movimientos peristálticos o peristalsis



El estómago es, en los humanos y también en los animales superiores, una dilatación o ensanchamiento del tubo digestivo en forma de saco alargado de unos 25 cm. de longitud, situado a continuación del esófago, con una capacidad de hasta dos litros, y donde tiene lugar la acción química de los alimentos, mediante el jugo gástrico y las contracciones musculares. Tanto el orificio de entrada como el de salida del estómago están cerrados por unos esfínteres, el cardias y el píloro, respectivamente. El primero se abre por efecto reflejo conforme el alimento le va llegando, y el segundo va dejando pasar el alimento en pequeñas cantidades hacia la primera sección del intestino delgado (duodeno) según vayan siendo transformadas.

La cavidad del estómago posee cuatro capas o túnicas: la serosa, la muscular, la celulosa o submucosa, y la mucosa o glandular. Los movimientos peristálticos, facilitados por una musculatura de fibras oblicuas, está controlado por el sistema nervioso autónomo, y permite una total mezcla de los alimentos con los jugos gástricos. Este proceso en el estómago puede durar más o menos dependiendo de la naturaleza del alimento ingerido (una media de tres horas), pero los líquidos son procesados mucho más rápidamente que los sólidos. Los jugos gástricos son sustancias producidas por diversas células que segregan a través de las paredes del estómago; como el mucus, un lubricante y protector de las paredes del estómago; el ácido clorhídrico, que actúa sobre los alimentos ingeridos rompiendo los prótidos complejos (sustancias esenciales para el organismo como los aminoácidos, péptidos, proteínas, proteidos, etc.), transformándolos en otros más sencillos y realizando también una acción antiséptica; la pepsina, que digiere las sustancias proteínicas; o el cuajo, que coagula la leche. En el estómago, además del agua, también se produce un determinado grado de absorción de algunos medicamentos y del alcohol.

LA ANATOMIA

La anatomía (del lat. anatomĭa, y éste del gr. ἀνατομή, disección ana y tomē, "corte y disección") es una ciencia descriptiva que estudia la estructura de los seres vivos, es decir la forma, topografía, la ubicación, la disposición y la relación entre sí de los órganos que las componen.


El término designa tanto la estructura en sí de los organismos vivientes, como la rama de la biología que estudia dichas estructuras, que en el caso de la anatomía humana se convierte en una de las llamadas ciencias básicas o "preclínicas" de la Medicina.





Si bien la anatomía se basa ante todo en el examen descriptivo de los organismos vivos, la comprensión de esta arquitectura implica en la actualidad un maridaje con la función, por lo que se funde en ocasiones con la fisiología (en lo que se denomina anatomía funcional) y forma parte de un grupo de ciencias básicas llamadas "ciencias morfológicas" (Biología del desarrollo, Histología y Antropología), que completan su área de conocimiento con una visión dinámica y pragmática.





Historia de la anatomía


Prehistoria

La Anatomía occidental tal y como la conocemos actualmente tuvo su origen en el imperio helénico, existen pinturas rupestres en diversas cavernas que narran cardiotomías de mamuts, traqueotomías aplicadas a equinos, y diversas miotomías sobre todo explayadas gráficamente a los animales anteriores (paquidermos y equinos), en donde se empleaba instrumentaria elaborada finamente con piedra trabajada y puntas de madera.

Edad de Bronce

En la Edad de Bronce, la anatomía tomó un fuerte impacto centralizado en Asia, sobre todo en el subcontinente indio. La India fue la principal fuente de conocimientos anatómicos para todas las escuelas de enseñanza de la antigua ciencia médica, empezando a repartir sus enseñanzas con el pasar del tiempo hacia China, el Medio Oriente y África. En la India Charaka Samhita, el registro de escritura más antiguo de medicina interna, creado por Charaka, conocido como el padre de la Medicina en India o Ayurveda y de la Cirugía Reconstructiva, (antecesor y maestro del legendario Shusruta); realizó las exploraciones anatómicas topográficas en cadáveres humanos sobre todas las estructuras. Fue el primero en descubrir el Aparato circulatorio, alrededor del siglo 3 a. C., nominado en ese entonces Mahatma Amar. Charaka estableció un método sobre prevención de la salud, funcional hasta la actualidad, por lo que es también considerado a nivel mundial como el padre de la Medicina Preventiva, la Cirugía Plástica y la Medicina Interna. A su vez Charaka fue el primer regente en su era de manufacturar más de 113 instrumentos quirúrgicos, que hasta la actualidad ciertos de sus diseños siguen siendo empleados en la práctica quirúrgica.


Edad antigua

Las disecciones de la Escuela de Alejandría, donde destacó Erasístrato basan el conocimiento anatómico aceptado por Galeno en la Roma clásica, quien, aportó algunos datos a raíz de unas pocas disecciones en humanos y, sobre todo, en cerdos y monos.



Edad Media

El conocimiento anatómico de la Edad Media se basa en la aceptación de la anatomía galénica. Las clases impartidas por el profesor se hacían con la lectio del texto de Galeno, y las escasas disecciones en cadáveres eran realizadas por un practicante y un mostrador mientras se leía al clásico, sin crítica.


Edad Moderna

La Medicina galénica comienza a ser cuestionada desde la Anatomía. Tras una serie de descubrimientos por parte de los llamados anatomistas prevesalianos, Andrea Vesalio, considerado como el padre de la Anatomía moderna, dedicándose a la disección de cadáveres para la obtención de conocimiento anatómico. Plasmó sus observaciones en su Fabrica, que marcará la Anatomía hasta nuestros días.


Edad Contemporánea

La Anatomía de la Edad Contemporánea ha tenido que vivir la aparición del microscopio, que abrió un nuevo mundo descriptivo microscópico, la Anatomía microscópica o Histología, y la paulatina conversión de la Anatomía en dinámica a partir de la estática fábrica de Galeno, incorporando función y relación dentro de sus observaciones.